Las arepas
Relato clasificado como cuento, documentado en Fómeque, Cundinamarca en 1980.
Metadatos del corpus.
Relato clasificado como cuento, documentado en Fómeque, Cundinamarca en 1980.
Esta ficha procede de la base depurada del proyecto y conserva su identificador estable para facilitar el cotejo, la actualización y la citación.
Texto de la pieza
Pues esta vez era un señor muy bien parecido que presumía de ser cazador de mucho saber y experiencia, y un buen día se fue para la montaña y a pesar de lo mucho que correteó de un lado para otro, ya al atardecer se dio cuenta que nada había podido cazar. Y se sintió con mucha hambre y para desgracia no había llevado provisiones. Ya comenzaba a anochecer y al fin divisó un ranchito hacia el cual se encaminó apurándole al paso.
Cuando llegó al rancho, encontró que allí vivía una señora con su hija joven y sumamente bella. Las saludó con mucha atención y les pidió que le dieran la posada y algo de comer porque andaba sin pasar bocado desde el amanecer y estaba muy lejos de su casa.
—Con mucho gusto le daremos una arepa, de las que estamos haciendo para el desayuno, con una agüita de panela. Pero la posada sí no podemos dársela porque vea que no tenemos sino una camita, en la que me quedo con mi muchacha. Y no hay más dónde.
Así dijo la señora y el pobre cazador comenzó a rogarles y rogarles que le prestaran la posada porque no podía quedarse a la interperie expuesto a muchos peligros para su salud y aún para su vida. Y el hombre porfió y porfió y rogó y volvió a rogar tanto que la muchacha le dijo a la mamá que lo mejor era darle la posada. Pero la señora dijo:
—Bueno, será darle la posada. La cama es bien estrecha, yo me quedo en la mitad, mi hija en el rincón y usted en la orilla. Pasará mala noche pero no hay donde más y ya se ve que donde caben dos caben tres.
Muy contento se puso el cazador porque no tenía que dormir a la interperie. Se tomó el agua de panela con la arepa calientica que le dieron, acabada de cocer en la laja.
Apenas acabó la señora de hacer las arepas para el desayuno las echó entre un canasto y las colgó de un garabato que pendía de una viga para que no se las comieran los ratones, según dijo la señora cuando las colgaba.
—Ahora sí a acostarnos, ordenó la madre.
La hija quedó al rincón, la madre en la mitad de la cama y el cazador en la orilla. Y apagaron el mechito de vela y se durmieron.
Sería pasada la media noche cuando la señora, quejándose de dolor de estómago, se levantó aprisa y salió porqué tenía que salir. Al momento la hija se hizo hacia la mitad de la cama y tocando al cazador le dijo una sola palabra:
— ¡Aproveche!
Y el cazador al momento se levantó, se fue derecho al garabato, bajó el canasto y se comió todas las arepas del desayuno.
El texto se publica con la autorización documentada por el proyecto o a partir de una fuente de dominio público, según corresponda. La referencia de procedencia se conserva en esta misma ficha.
Fuente documentada
- Tipo
- Libro
- Autor
- Velásquez, Rogelio; León, José Antonio; Jaramillo, Euclides; Arango, Jesús; Salas, Julio; Jaramillo, Agustín; Zapata, Manuel; Friedemann, Nina S.
- Título
- Cuento popular andino
- Año
- 1985
Control documental
- Metadatos
- Completo
- Revisión pendiente
- Fuente bibliográfica: sin coincidencia
Cómo citar esta ficha
Literatura Tradicional en Colombia. (2026). Las arepas (CLTC-0588-N). https://literaturatradicional.co/archivo/las-arepas-cltc-0588-n