La subida al cielo
Relato clasificado como cuento, documentado en Chocó en 1955.
Metadatos del corpus.
Relato clasificado como cuento, documentado en Chocó en 1955.
Esta ficha procede de la base depurada del proyecto y conserva su identificador estable para facilitar el cotejo, la actualización y la citación.
Texto de la pieza
Queriendo Conejo subir al cielo, recibió orden de San Pedro de llevar en un zumbo (calabazo viejo) todas las avispas del universo y los colmillos del Tigre. Si no se presentaba con estas cosas, no vería la cara de Dios ni pisaría el paraíso. Conejo se alejó pensando:
-Poco es lo que piden.
En la marcha se encontró con Tigre, al que invitó a bailar en casa de Zorra. Vestidos de picapena (vestir de nuevo) llegaron al convite. En la mitad de la fiesta, Chupaflor, medio pasmado, dijo:
-Mire, tío Tigre: toque usted la marimba para ajustar esta carajada (baladí, bobería); Este baile está malo. Sólo tocando usted como lo hacía en Timbiquí, puede calentarnos la sangre y hacer que las muchachas suelten las caderas...
Conejo, que estaba en lo que estaba, hacía beber al viejo los tragos más grandes para que se emborrachara prontamente. Le metía vino con sal, anisado con humo de tabaco, ron mezclado con aguardiente, biche (aguardiente de contrabando) con zumo de papas podridas. En un momento, Tigre, abrazando a su sobrino, le dijo:
-Hoy sí está esta criaturita como Dios manda. Si así se manejara siempre...
Pasaron varios días en la fiesta, porque Tigre era duro para el trago. Al final de la semana, Tigre soltó los instrumentos musicales y cayó desguayungado (desfallecid, derrumbado) en la sala. Conejo, acucioso, le dijo al oído:
-Ahora, para que se vayan estos intrusos, abra la boca. Con el rugido de su garganta los invitados se asustarán y huirán, y usted podrá dormir a pierna suelta esta rasca que pinta ser muy buena. Por mi tía no se preocupe. Si en el rancho llegan a necesitarlo, le prometo reemplazarlo en un todo y por todo...
Solos ya, Conejo le arrancó los colmillos. Llegado donde Avispa, saludó diciendo:
-¿Cómo le va, tía?
-Mal, sobrino, mal. Con la compra que han hecho los ricos de la tierra, nosotros ya no hallamos barro para construir nuestras viviendas. Por un pite (pedazo, pizca) de lodo ya cobran los bellacos. ¡Y saber que la tierra la dejó Dios para todos! ¡Qué pícara es la gente! ¡Cobrar por una pelota de pantano! ¡Siquiera usted, sobrino, vive lejos de este infierno!
-Precisamente, tía, de esto quería hablarle. Supe por Dios te dé lo que le estaba pasando, y vine a ofrecerle mis servicios. Bien sabe usted que una mano lava a otra (un servicio con otro se paga). Si usted quisiera meterse en esta chuspa (bolsa) con sus hijos, los llevaría con gusto a otro sitio donde los cristianos viven como hermanos. Allá no se paga nada. Ni agua ni luz, y la tierra es del que la necesita y la trabaja...
-Y haberlo dicho, sobrino. Nos vamos ahora mismo, manque se pierda lo que se pierda.
La Avispa, sin recapacitar lo que hacía, metió en el saco a toda su familia y luego se acomodó en él como pudo. Cuando la jíquera zumbaba como un mar, Conejo, con su carga a la espalda, salió hacia el cielo, donde, según cuentan, vivió una temporada.
El texto se publica con la autorización documentada por el proyecto o a partir de una fuente de dominio público, según corresponda. La referencia de procedencia se conserva en esta misma ficha.
Fuente documentada
- Tipo
- Artículo de revista
- Autor
- Velásquez M., Rogerio
- Título
- Cuentos de la raza negra
- Año
- 1959
Control documental
- Metadatos
- Completo
- Revisión pendiente
- Falta localización; Fuente bibliográfica: sin coincidencia
Cómo citar esta ficha
Literatura Tradicional en Colombia. (2026). La subida al cielo (CLTC-0396-N). https://literaturatradicional.co/archivo/la-subida-al-cielo-cltc-0396-n