La Madremonte
Relato clasificado como leyenda, documentado en Tolima en 1962.
Metadatos del corpus.
Relato clasificado como leyenda, documentado en Tolima en 1962.
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Texto de la pieza
Así como la Madre de Agua es la divinidad o mito de las aguas, la Madremonte lo es de los montes, de los montes del llano. Pero si aquélla es una niña linda, ésta es una gran señora encopetada, robusta, alta, con sombrero vistoso, adornado con plumas y vestida toda de verde. Sus iras y persecuciones son terribles. Ataca siempre con grandes tempestades, vientos e inundaciones que destruyen las cosechas, ahuyentan los ganados, ahogan los terneros y causan toda clase de calamidades. Pierde o enreda a los que merodean en sus dominios embriagados o en malos pasos; persigue con saña a los que son dados a discutir maliciosamente por linderos y que destruyen las cercas y destrozan las alambradas de sus vecinos o colindantes; es una asidua defensora de los límites correctos de las propiedades. Castiga, también, a los que roban, a quienes andan en aventuras amorosas pervertidas y a los que osadamente invaden el corazón de sus enmarañadas arboledas; a aquellos cazadores vagabundos que lo hacen por distracción o perversión y a los niños vagos y desobedientes. Su influencia se manifiesta por una especie de mareo, de alucinación, mediante la cual la víctima ve todos los lados del monte idénticos, dificultándosele por lo tanto la salida. Cualquier bosquecito se presenta como una inmensa y enmarañada montaña, sin senda ni salida, por donde el perdido empieza a trasegar arañándose, rompiéndose la ropa y sufriendo toda clase de percances. Cuando, pasado el conjuro, ve que sólo ha sido en un pequeño bosque en el que se ha perdido y destrozado, no deja de exclamar:
-Eso jue esa vieja yerbatera e la Madremonte la que mhizo esta jugada.
La imagen o figura de la Madremonte muy pocos la han visto, y aquellos que la han llegado a ver, es sólo por un instante y mientras no estén bajo su influencia. Por lo regular, la víctima que esté bajo los efectos de los ataques de la Madremonte, no la ve, sólo siente ese extraño sopor y divagación que lo hace fracasar; se puede decir que este mito de los montes huye de las miradas humanas.
Para Iibrarse uno de las acometidas de la Madremonte es conveniente ir fumando tabaco o con un bejuco de adorote o carare amarrado a la cintura. Es también conveniente llevar pepas de cabalonga en el bolsillo o una vara recién cortada de cordoncillo, de chicalá o guayacán, a guisa de bordón; sirve asimismo, para el caso portar escapularios y medallas benditas o ir rezando la oración a San Isidro Labrador, abogado de los montes y de los aserrios.
El texto se publica con la autorización documentada por el proyecto o a partir de una fuente de dominio público, según corresponda. La referencia de procedencia se conserva en esta misma ficha.
Fuente documentada
- Tipo
- Artículo de revista
- Autor
- Devia M., Misael
- Título
- Folclor tolimense
- Año
- 1962
Control documental
- Metadatos
- Completo
- Revisión pendiente
- Falta localización; Fuente bibliográfica: sin coincidencia
Cómo citar esta ficha
Literatura Tradicional en Colombia. (2026). La Madremonte (CLTC-0436-N). https://literaturatradicional.co/archivo/la-madremonte-cltc-0436-n