El Tío Conejo y la Tía Tigra
Relato clasificado como cuento, documentado en Guapi, Cauca en 2010.
Metadatos del corpus.
Relato clasificado como cuento, documentado en Guapi, Cauca en 2010.
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Texto de la pieza
La Tía Tigra parió cinco tigritos y el Tío Conejo la atendía. Al acabarse la comida el Tío Conejo pensó: qué le doy de comer a esa familia, porque de lo contrario me mata, ¿qué hago? ¿Qué hago? Paúun, le echó mano a un tigrecito, lo mató, peló destripó, enterró los pelitos y las tripas. Le colocó la comida a la tigra. Ay, Tío Conejo, qué comida tan sabrosa, no sabiendo que era su propio hijo.
Al otro día: Tío Conejo, traeme los hijitos pa’ darles de mamar. El Tío Conejo llevaba el uno, repitiéndoselo hasta que completaba de nuevo los cinco. Finalmente le pregunta: Tío Conejo, ¿dónde están mis hijos? Aaaaah, le dice, eso que te has estado comiendo han sido tus hijos. ¡Aaaaaaay! Dios mío qué jue lo que le vino a decir. Te comistes tus hijos. Se colocó Tía Tigra orejona. ¿Tío Conejo, por qué me decís que comiste tus hijos? Lo que te has estado comiendo han sido a tus hijos. Entonces corre que te alcanzo, corre que te alcanzo y dele, y Tío Conejo con esas patísimas, como es tan astuto, corre, y corre, y corre, y atrás corría la tigra bravísima que si lo cogía, lo volvía peor que una cucaracha.
Y corre, y corre, hasta que encontró Tío Conejo una cueva, y puuunn se tiró a meter. Tía Tigra le alcanzó a agarrar la pata, la tuvo sostenía, entonces le dice Tío Conejo: ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, Tía Tigra es bastante pendeja, cree que me agarró una pata y agarró una raíz. Cuando ella oyó así, le larga la pata y coge en realidad la raíz. Ahí sí jue cierto, se profundizó bastante. Tía Tigra miró que esa ya no era la pata.
En eso viene el Tío Sapo, el talentoso y crúa. ¿Qué estás haciendo? Nada; hagamos un contrato. Vea, Tío Conejo me ha dado a comer toditos mis hijos pero hoy lo mato. Quedáteme aquí en la puertica de la cueva, quedate aquí y apenas lo veás, lo agarrás. El Tío Sapo se quedó cuidando a Tío Conejo, pero como él está oyendo lo que le está diciendo Tía Tigra a Tío Sapo, le dice: Tío Sapo. Crúa. Abrí los ojos grandísimos que me voy a salir. Llegó el Tío Sapo ni corto ni perezoso abrió los ojos y a lo que los abrió, ya había colado un poco de barro y saca Tío Conejo esa pelota de barro y puuuun, ahí si jue, lo tapó y mientras empezó a destapar esos ojos, Tío Conejo salió corriendo por todo su monte.
Al rato viene llegando la señora tigra. Tío Sapo. Crúa. ¿Dónde está Tío Conejo? Le explicó. Más braveza para Tía Tigra. ¡Ay vergajo! Vas a ver lo que te va a pasar. Y trooooooon lo agarró y se lo ha llevado. Agarró dos piedras grandes y las colocó. Ahora vas a ver sapo como es que te voy a matá. ¡Ay! No Tía Tigra no me matés, así no. ¿Cómo querés que te mate? Lo mejor es que me coja de una patica y cuuuuuuin me tire al agua, ahí va a ver. Así lo hizo, lo agarró y punnnn lo tiró al agua, huuuy quedó la tigra contenta y sabrosa, se ahogó y como estaba bien brava. Cuando huuuy como a la hora le dice Tío Sapo: ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, esta es mi casa donde yo vivo ja, ja, ja, ja, y se le rió y ahí sí jue. Dios mío, y esa mujé ahora sí todos se le burlaban, esta mujé se quería despedazar, berriaba y brincaba Tía Tigra.
Venía toda enojada y pensó: ¿cómo hago pa’ yo matar a ese Tío Conejo? Ay yo, ¿cómo es que hago? Así es que se inventó una fiesta en el cielo. Iban todos los animales menos la culebra, todos iban, bien pintados, disfrazados. El Tío Conejo, como sabía lo que había hecho, apenas supo, se colocó de mil maravillas, ya jueron subiendo. La Tía Tigra esta noche sí lo mata, mata a Tío Conejo.
Suben animales disfrazados, y suben animales disfrazados y no lo conoció, y en eso llegó Tío Conejo, subió. Tía Tigra le tenía el lance a Tío Conejo y a Tío Sapo, a uno de los dos como le habían echo la jugada. A Tío Sapo lo subió la araña, como la araña bota su hebra, llevaron a la fiesta, cununo, guasá, marimba. Se jueron emborrachando y decía Tía Tigra: ¿dónde está Tío Conejo pa’ matarlo? Cuando jue la hora que terminó la fiesta, iba a cerrar san Pedro, el jefe de los animales su puerta, y Tío Conejo dijo: ¿esa que está allá, no es Tía Tigra? Y como tiene esa pata tan larga, puuuun acá cayó. Ese jue el primero que se tiró del cielo al agua; en eso san pin, pin, rin, pin, pin, empezó también el Tío Sapo, ya borracho a cantar:
(Canto) Ay comadre araña, casó con cabuya, comadre araña, casó con cabuya.
Y le decía Tía Araña:
(Canto) Ay compadre sapo capó esta fuga, ay compadre sapo capó esta fuga.
Que cambiara la canción le decían, y el borracho con esa boquísima. Tía Araña se llenó de rabia. Allá es que lo voy a hacer matar, porque no va a saber bajar. Se bajaron todos los animales que se podían venir ramiando. Ahora sí, ¡ay! Tía Araña bájeme. ¿Quién te baja? Vos empezaste a decirme que yo era casado con cabuya. Yo te decía: ¡ay! Compadre sapo. ¡Ay! Compadre sapo.
Y cante, cante, y vos te las picaste que estabas borracho y vos no estabas ningún borracho, no. Entonces no sé cómo te vas a bajar, y se puso a llorar Tío Sapo allá arriba. Todo el mundo se bajó, y jueron bajando y se jueron bajando, y al Tío Sapo le tocó que tirarse, taaaaaas a lo que cae quedó apenas ceniza, se acabó Tío Sapo y todo mundo pa’ su casa y Tía Tigra no pudo coger a Tío Conejo.
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Fuente documentada
- Tipo
- Libro
- Autor
- Revelo Hurtado, Baudilio
- Título
- Cuentos para dormir a Isabela. Tradición oral afropacífica colombiana
- Año
- 2010
Control documental
- Metadatos
- Completo
- Revisión pendiente
- Fuente bibliográfica: sin coincidencia
Cómo citar esta ficha
Literatura Tradicional en Colombia. (2026). El Tío Conejo y la Tía Tigra (CLTC-0584-N). https://literaturatradicional.co/archivo/el-tio-conejo-y-la-tia-tigra-cltc-0584-n