NarrativaCuento

El mono con la perdiz

Relato clasificado como cuento, documentado en Guapi, Cauca en 2010.

Ficha documental

Metadatos del corpus.

Relato clasificado como cuento, documentado en Guapi, Cauca en 2010.

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Transcripción del corpus

Texto de la pieza

Este isque era un arrozal que estaba todito sembrado por el señor Román, y cuando ya estaba maduro venía la perdiz a chuparse el arroz pa’ dejarlo en bañisco. El mono la estaba viendo desde un palo y le dijo: perdiz, ¿vos sos la que te comés el arroz del vecino? ¡Aaaaaah! Quedate tranquila que mañana yo le cuento. En eso llegó el señor y le dice. Vea amigo, ¿vos sos el que te comés mi arroz? Le contestó el mono: no, yo no soy, es la perdiz la que se chupa la flor del arroz. ¿Qué hacemos pa’ eso? Buscá tu escopeta pa’ que la matés. En eso venía el venao pri, pri, pri, pri. A toda carrera llegó y le dice: ¿qué estás haciendo aquí? Esperando al dueño del arroz. ¿Vo que tenés que ver con eso? Y yo le conté al señor que la perdiz chupaba la flor del arroz. Y en lugar de vo contarle, ¿por qué no comés vo también, y comés vo y como yo? No, yo no voy a comer, porque yo soy amigo con él y no le voy a hacer mal, y si vas a comer le cuento. Se jue el venao por detrás del arrozal y empezó a comer. La perdiz estaba montada, no estaba comiendo en ese momento y venao dele, dele; a lo que comía tronchaba la rama de arroz y se lo metía, cro, cro, cro, cro, cro, en eso la tatabra (animal de monte). Venao, te esperaba pa’ que viniéramos a ver la belleza que hay aquí. Estoy comiendo, comé vo también, que si morimos, morimos los dos. Así es que empezó la tatabra come, y come, y come, y come, y come; pum, allá oyó un tiro. ¡Ay! ¿Eso qué es? Eso no es tiro, le dijo venao, eso no es tiro no, eso es cuando están cortando el palo que uno oye esos movimientos. ¡Ah sí! Vo no oís que cuando tiran hace ruido y se queda calladito. Días van y días vienen, se jueron, de ahí llegaron a otra parte. Encontraron un maizal que había sembrado el señor mismo; empezaron ellos a tocarlo. Está viche todavía, no se puede comer, hay que dejarlo engruesar pa’ que nos podamos alimentar. Se jueron, más allá encontraron un conejo, come, come, come, come plátano, come plátano. En eso venía la tortuga y les dice: ¿ustedes ven qué están haciendo ahí? Le contestaron: nosotros estamos aquí echaos contemplando este maizal que está tan bonito. ¿Ustedes están comiendo? Nosotros no estamos comiendo. ¿Tortuga, vo querés hacerme un mandado? Sí, yo te lo hago. Ve, ve, llegá donde la vecina y le decís que me mande tengateallá (palabra usada por los adultos para ahuyentar a los niños) y te quedás allá, pero no te vas a demorar. Días van y días vienen, días van y días vienen cristiano, cuando en eso venía la gallina, cro, cro, croooooo. ¿Pa’ dónde vas? Vengo de la otra ciurá. ¿Y pa’ dónde vas ahora? Voy pa’ la otra ciurá. ¿Vo ha visto la tortuga? Por ahí la vi que estaba en una poza comiéndose un gajo de maduro. Hace un mes que mandamos a la tortuga a un mandado y no ha venido. Si querés te la voy a llamar, le dijo la gallina. Bueno, vaya. Se jue, pi, pi, pi, hui, pi, pi, pi, pi. ¡Tortuga! ¿Qué jue? Te mandan a decir que le apurares ligero. Que no me vengan a molestar, que yo me estoy comiendo mi maduro, antualito (ahora, hace poco tiempo) no voy pa’ ninguna parte. No le doy ninguna razón, tortuga, vaya que a usted la mandaron a un mandado. No me voy a ir todavía, hasta que no se acabe este gajo de maduro yo no me muevo de aquí, y si me vienen a decir alguna cosa lo mato. ¿Y con qué lo matás? Si tus manos no te ayudan. Pero me ayudan mis muelas. Días van y días vienen, esos animales esperando, la tortuga días van y días vienen. Días van y días vienen. A los cuatro meses: tortuga, te mandó a decir venao que te está esperando. No me moleste hombe, dígale que le mando a decí que antualito no voy pa’ ninguna parte, no le hago ningún mandado. El venao: ¿qué dijo la tortuga? Uuuh, uuuh, yo no le aviso más. Esa está es comiéndose una maduriza que había ahí en un colino y dijo que no te hacía ningún mandado. ¿Así es que no ha entregado la razón? Aaaaaaaay la tortuga si no sirve, la voy a matar. Y se jue pis, pis, pis, pis, pis. Cuando llegó allá la miró, le dice: ¿qué querés? ¿Y el mandado que te mandé? No, yo no he avisado razón, y si me venís a molestar, no voy pa’ ninguna parte, ni te aviso razón. ¡Andá, vete porque te mato! Cogió un palo y él que le iba a dar y ella que se encara; se jue, llegó y le dice: Tía Zorra, le mandó a decir venao que lo espere, que a las doce de la noche viene. ¡Ah, bueno! ¿Y vo pa’ dónde va? A regresarme pa’ llá donde están ellos, porque yo hace cuatro meses vengo a avisarle la razón, pero como encontré el alimento pa’ yo comer, me quedé comiendo. ¡Ay! Vo sos conchuda, le dijo y se jue. Días van y días vienen, días van y días vienen, días van y días vienen, cuando en eso pasa un cocodrilo que tenía la trompa abierta. Le dice: ¿a quién esperás, ahí? Al que pase, le contestó cocodrilo. Entonces me va a tocar a mí. No, a vos no porque tu concha es muy dura. Pasó la tortuga, cuando en eso se encontró con un hulán (armadillo), le dice: está un cocodrilo armado con la trompa abierta y el que pasa lo mata. Entonces yo me devuelvo porque yo sí tengo la concha blandita. A mí no me hizo nada, le dijo la tortuga, porque yo tengo mi concha dura, ¿pero a usted? ¡Ay! Yo tengo mi concha blandita, yo no voy a pasar, me regreso. Se jue, en eso venía la ardita: ¿vo pa’ dónde vas ardita?, le dijo el hulán. Yo voy pa’ allá. ¿Pa’ donde?, le dice, vo por la quebradita no va a pasar, porque si pasás, está un cocodrilo con la trompa abierta para comerse todos los animales que pasan. Le dice la ardita. A mí no me hace nada porque yo me vuelo a mi rama, pa’ eso tengo mi rabo largo pa’ defenderme de la muerte. Se quedó cocodrilo armado, no pasa ningún animal, por Dios que pase un chiquitico pa’ yo comérmelo que yo estoy muerto de hambre, porque hace como cinco años que no como porque he estado metido en una poza seca. Como anoche llovió en esta poza, corrió el agua y salí hasta aquí y no he comido nada, estoy muerto del hambre. En eso venía un ratón erizo, caminando, caminando, caminando; como él estaba con la trompa abierta en la quebrada, a lo que pasó el ratón erizo, ruuuuun se lo metió, pero como el ratón erizo tiene pulla (púas) arriba, abajo y a los lados, a lo que se sintió que el cocodrilo no lo masticó, sino que lo chupó el ratón armó todas sus pullas y cuando vieron al cocodrilo que patalió, patalió, patalió, patalió, hasta que voltió de patas arriba y el ratón se jue, y nunca más volvió a pasar por ninguna poza de agua. Llegó a la casa y le dice mamá: ¿por qué te devolviste, ratón? Me devolví porque el cocodrilo estaba armado en una quebrada pa’ comerse todos los animalitos; yo pasé, no me mordió sino que me chupó, pero como yo tengo mi arma que es el cuerpo, me despeluqué y del viaje lo maté; en lugar de morir yo, murió jue el cocodrilo, así es que se murió, se murió. Acabando, acabando, se acabó mi cuento, sea mentira o sea verdad que se abra la tierra y se vuelva a cerrar.

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Fuente documentada

Tipo
Libro
Autor
Revelo Hurtado, Baudilio
Título
Cuentos para dormir a Isabela. Tradición oral afropacífica colombiana
Año
2010

Control documental

Metadatos
Completo
Revisión pendiente
Fuente bibliográfica: sin coincidencia

Cómo citar esta ficha

Literatura Tradicional en Colombia. (2026). El mono con la perdiz (CLTC-0574-N). https://literaturatradicional.co/archivo/el-mono-con-la-perdiz-cltc-0574-n