NarrativaLeyenda

El hermano y las criaturas míticas

Relato clasificado como leyenda, documentado en Riofrío, Valle del Cauca en 1945.

Ficha documental

Metadatos del corpus.

Relato clasificado como leyenda, documentado en Riofrío, Valle del Cauca en 1945.

Esta ficha procede de la base depurada del proyecto y conserva su identificador estable para facilitar el cotejo, la actualización y la citación.

Transcripción del corpus

Texto de la pieza

En una lucha cogieron a dos jóvenes presos. Se los llevaron bien amarrados. Entonces se escondieron ellos pero los persiguieron, pero por fin llegaron a su casa. La madre estaba llorando por sus hijos pero cuando regresaron preguntó: "¿Cómo fue todo eso?". Los dos contaron cómo se escaparon. El padre escondió a sus hijos en una bóveda profunda, contra los enemigos. Pero los enemigos volvieron por la noche y los buscaron. No los encontraron y durmieron allá. El próximo día dijeron al padre: "¡Si no dices dónde están, te matamos!". "Bueno", dijo el padre; "Para no morir te lo voy a decir", y los llevó a la bóveda. Cogieron a los hermanos y se fueron. Los enemigos se fueron con los dos, pero la madre les dio comida y mantas para el camino. En el camino encontraron un derrumbe y los dos hermanos demoraron un poco. Los enemigos se caían en el derrumbe. Los dos presos también y llegaron muy aporreados y sin sentidos. Estaban casi muertos. Fueron a una quebrada y sacaron totuma y harina y se bebieron eso. Distribuyeron así la comida. Allí hicieron campamento para la noche. "¿Qué haremos? Si vamos a la casa nos buscarán", dijeron. Siguieron río abajo un día. Por la mañana encontraron a tiumía (animal mítico, armado con una lanza y que come gente). Cogió a uno y lo ensartó, pero el otro se escondió detrás de un balso y la lanza sólo entró en el palo ese. "Ve, hermano, ya me mató el animal", dijo el otro, pero el otro hermano se salvó detrás del árbol y ahora salió para matar el animal. Lo mató y se fue río abajo y se sentó en la playa muy triste. Tomó otra totuma con harina y agua y se fue. Entonces vino un negro chipote (grande), el dueño del animal, con su arco para matar al hombre. Este se escondió bajo de las piedras, pero el negro tiraba flechas en todas partes. Por fin se fue y el hombre salió y corrió río abajo. Pero el negro se devolvió y el hombre se escondió de nuevo en el agua. Así el negro no lo encontró y se fue. En el río, el hombre encontró a Hörchibarí (caníbal mítico). El hombre dijo: "Estoy huyendo del negro. ¡Protéjame!" El Hörchibarí dijo: "¡Que venga! ¡Escóndete detrás de esta piedra!". El negro vino como para luchar y dijo: "¿Por aquí no pasó gente?". "¡No! ¿Por qué preguntas?” dijo Hörchibarí. "Porque mató mi animal", dijo el negro. "Tú eres un pícaro", dijo Hörchibarí y se pusieron a pelear y Hörchibarí ganó. El negro corrió. Hörchibarí se llevó al hombre a la casa. Hörchibarí se fue mucho al río para matar pescado. En la casa le daba comida al hombre. Le daba carne de tatabro mientras preparaba caldo de pescado. El hombre comió maduro con pescado y tatabro. Pero Hörchibarí acostumbraba comer brea. Y así el otro pensó hacer lo mismo. Comió brea también la mujer de Hörchibarí. Así le dieron brea al hombre, pero comió y escupió porque era tan amargo. Hörchibarí le preguntó: "¿Por qué no comes eso?" "Porque no tengo costumbre", dijo el hombre. Así le daba carne y plátano y el hombre descansó bien. Así Hörchibarí no le molestó nada. El próximo día Hörchibarí mandó hacer caldo de pescado y preguntó al hombre: "¿Tú comes eso?". "Eso sí como", dijo el hombre. Pero el juego de Hörchibarí era rodarse en los derrumbes monte abajo y un día se llevó al hombre a jugar. "¿Cómo te parece ese juego?", dijo Hörchibarí. "¡Hágalo otra vez!", dijo el hombre. Hörchibarí lo hizo otra vez y el hombre dijo: "Si yo hago eso me muero". Así el Hörchibarí se rodó y se rodó y después se volvió cristiano (tomó figura humana) y dijo: "Voy a enseñarte". Pero cuando Hörchibarí se rodó por tercera vez, el hombre se fue corriendo. Pero como corrió por el monte, cayó en una trampa que Dumío (un ser mítico) había hecho. Era de chinchorro (red de fibras) y casi se rompió la trampa cuando vino Dumío. "¿Qué es eso?" dijo. ''Estoy corriendo de Hörchibarí" dijo el hombre. "Escóndete en el zarzo, en la olla grande" dijo Dumío. Entonces vino Hörchibarí con una maza grande. Pero Dumío se levantó y cogió su asientico y mató con él a Hörchibarí. Allá donde estaba él se quedó solo un montón de brea. Recogieron la brea en un canasto. El hombre se quedó allá para vivir. Dumío se torció pitas delgadas y a una cuadra las tiró con bodoquera (cerbatana). El hombre también tiró pero no pudo tirar. "Falta mucho para enseñarlo" dijo Dumío. Entonces el hombre se bañó con pita y casi tiró entonces la pita. "¡Otro baño!" dijo el viejo. Entonces el hombre sí pegó la pita. "Ahora necesitas solo dos flechas" dijo el viejo. "Vámos a matar zahino (Dycotilus torcuatus) en el monte", dijo. El hombre no sabía cazar pero el viejo mató tominejo y los cogió del pescuezo para estirarlos y se volvieron zahinos grandes. El hombre buscaba zahíno pero solo encontró tominejos. Mató veinte de ellos y los ensartó en la cintura y los llevó. Entonces esperaba a Dumío. "¿Qué hubo del zahino?" preguntó Dumio. "No encontré" dijo el hombre. "Pero tú tienes mucha fuerza para llevar un zahino" dijo Dumío. Se fueron a la casa y pelaron los zahinos. El viejo tomó un pedazo de tominejo y lo puso en el fogón. Pero el próximo día estaba allá un montón de carne y comieron mucho. Otra vez se fueron a cazar y esta vez el hombre dijo: "Voy a ver si yo también puedo hacer zahinos de tominejos". Mató a dos tominejos y los llevó a la casa y dijo: "¡Enséñeme!". Entonces el Dumío le mostró una yerba. El Dumío cambió así tominejo en zahino. El Dumío vivió con su hija. El hombre se casó con ella. Pero con el tiempo el hombre se aburrió y quiso ir adonde sus padres. Preguntó a Dumío si podía ir allá. Se fue caminando hasta caer la noche. Al otro día también se fue caminando. Llegó a la casa de Kokoró (un ser mítico) . Le preguntó por el camino; entonces Kokoró le enseñó el camino y le dijo: "¡No cojas la mano de tu madre! " El hombre llegó a la casa de sus padres pero cogió la mano de su madre. Y así el hombre tuvo que quedarse para siempre en la casa de Kokoró porque se le olvidó todo.

El texto se publica con la autorización documentada por el proyecto o a partir de una fuente de dominio público, según corresponda. La referencia de procedencia se conserva en esta misma ficha.

Fuente documentada

Tipo
Artículo de revista
Autor
Reichel-Dolmatoff, Gerardo
Título
Algunos mitos de los indios Chamí
Año
1953
Referencia enlazada
BIB-A-0519

Control documental

Metadatos
Completo

Cómo citar esta ficha

Literatura Tradicional en Colombia. (2026). El hermano y las criaturas míticas (CLTC-0354-N). https://literaturatradicional.co/archivo/el-hermano-y-las-criaturas-miticas-cltc-0354-n